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Celebran José y Ofelia Álvarez cinco generaciones de la familia
Yuma— A la edad de 15 años, durante una reunión, Ofelia Acosta vio a través de la pista de baile en San Luis Río Colorado, Sonora, a “un muchacho alto y hermoso” de José Álvarez, quien más tarde se convirtiría en su esposo.
El tenía 19 años, residía en Riverside, California y se encontraba visitando. Tres meses más tarde, el 2 de noviembre de 1944, contrajeron matrimonio.
Fue cuando se mudaron a un ranchito cerca de San Luis Río Colorado, donde José se ganaba la vida plantando algodón y llegaron a tener nueve hijos, cinco varones y cuatro mujeres. Lamentablemente uno de los hijos falleció de neumonía a los 6 meses de edad.
Ahora, la familia cuenta con cinco generaciones, entre ellos 40 nietos, 120 bisnietos y ocho tataranietos.
El pasado 21 de abril, Ofelia y José Álvarez celebraron su aniversario con una misa en la Parroquia Inmaculada Concepción de Yuma. Al renovar sus votos, la pareja intercambó nuevos anillos. Después de la ceremonia, la familia se reunió en la residencia de uno de los nieto en Winterhaven.
Para conmemorar el acontecimiento, exhibieron un árbol genealógico que una nieta, Jeannette Martínez, acaba de terminar. Es tan grande que lo puso en un lienzo.
Martínez trabajó en el árbol genealógico durante tres meses, llamando a cada nieto y pidiendo información sobre sus hijos.
“No estábamos exactamente seguros de cuántos tataranietos tenían”, señaló Martínez.
Cerca de 170 integrantes de la familia asistieron a la reunión, que incluyó un picnic y juegos para los niños.
José y Ofelia, quienes viven con un hijo en Yuma, tuvieron oportunidad de conocer a algunos tataranietos por primera vez.
“Estaban asombrados“, dijo Martínez.
Se emocionó Ofelia al ver a tantos de sus descendientes juntos.
“Sentí una emoción muy grande”, dijo Ofelia. “En la misa casi se llenó a la mitad de la iglesia de hijos, nietos y tataranietos. Allí conocimos a la quinta generación”.
A menudo las personas preguntan a José y Ofelia cuál es el secreto para un matrimonio duradero.
“Sí tuvimos problemitas, pero hay un amor tan grande. Nos queremos tanto. El me quiere, yo lo quiero”, dijo Ofelia.
¿Cómo los aconseja? “Ama a tu pareja y pasen tiempo juntos”.
“Todavía nos besamos cada mañana y cada noche. Y nos abrazamos”.
Sin embargo, ella cree que su “gran fe” es lo que les ayudó a superar los problemas de la vida.
Aunque Ofelia no tiene mucha educación, sus familiares siempre le piden consejos.
“Mi educación terminó a los 9 años, pero mi esposo me dice, ‘Ofelia, no tuviste escuela, pero Dios te dio mucha inteligencia’”.
¿Qué le dice a la gente que pide consejo? “El principal consejo es que vayan a la misa. Eso fue mi salvación. Siempre he tenido fe en Dios y la Virgen. Mi fe ha sido tan grande que eso nos ayudó”.
José tiene 88 años y Ofelia cumplirá 83 el mes siguiente.
“Nuestra salud no es muy buena, pero le damos gracias a Dios que todavía andamos aquí. José todavía conduce y nunca ha tenido una multa o ha estado en un accidente”, expresó con orgullo Ofelia.




