Nada detiene la cosecha

Con frío o con lluvia, el trabajo del campo no para

January 28, 2010 - 4:19 PM

 Yuma, Somerton - Son las cinco de la mañana y Juvenal Flores se levanta para un día más de trabajo en los campos cercanos a esta comunidad, en la cosecha de lechuga.


 El departamento que comparte con tres compañeros de trabajo en la compañía Fresh Harvest, a esa hora, escenario de un ir y venir en los preparativos para salir a trabajar, y la cocina recobra vida con la preparación de los alimentos.


 Afuera, esta ciudad despierta con el ruido de camiones que llegan y salen con trabajadores rumbo a los campos.
 Uno de ellos lleva a Juvenal y su cuadrilla al lugar de labores.


 "Ya estamos acostumbrados, el trabajo del campo ya no es pesado por los años que tengo trabajando", dijo Juvenal.


 Aunque en la presente temporada las jornadas de trabajo no han sido muy extensas, las condiciones en que trabajan -acepta Juvenal- no dejan  de ser duras.


 "Lodo, frío y a veces lluvia eso no se acaba y nosotros tenemos que trabajar como esté el tiempo, nada más no se cosecha cuando cae una helada", comenta.


 Por las condiciones del tiempo la lechuga no puede cortarse muy temprano, por eso alrededor de las 7:00 empieza la jornada, solo con un par de descansos.


 Con un cuchillo especial, los trabajadores cortan la lechuga desde la base, para luego retirar las hojas superficiales, en un movimiento que repite en inumerables ocasiones, agachándose para cortar el vegetal y levantándose para depositarlo en la banda que lo transporta a lo zona de empaque.


 Las enormes máquinas avanzan de forma automática a lo largo de los campos, a una velocidad que los trabajadores deben seguir. No es bien visto quedarse atrás, por eso se les puede observar trabajando a una velocidad casi idéntica.


 "La verdad que no me siento cansado, uno se acostumbra a trabajar así; es más, lo que quisiéramos es trabajar más horas, porque esta temporada no ha estado tan buena", menciona.


 En un turno pueden cortarse unas 120,000 libras de lechuga, equivalente a unos doce camiones cargados del vegetal que es llevado a los empaques y desde donde se distribuye al mercado.


 De regreso al complejo de departamentos, las botas enlodadas muestran claramente la ocupacion de sus inquilinos. Los trabajadores se ocupan de limpiarlas para dejarlas listas para el día siguiente y pueden verse en los pasillos.


 Una visa H-2A les permite a este grupo laborar temporalmente en los campos contratados por la compañía, pero Juvenal, proveniente de Michoacán, México, lo ha hecho desde más de una década, como un ingreso extra al cultivo de fresa al que en el verano se dedica en su  pueblo.


 "Somos gente de campo, por eso estamos acostumbrados al trabajo pesado, esto no es nada para los trabajos que pasamos cultivando fresa", menciona.


 Alrededor de 400 dólares semanales obtiene Juvenal por su trabajo, cantidad sustancialmente menor al promedio de otras temporadas, en que el ingreso semanal era de 500 dólares en promedio.


 Con una familia de cuatro a la cual mantener en México, Juvenal reconoce que los ingresos de seis meses de trabajo aquí superan lo que podría obtener estando en su tierra por eso no se nos hace pesado el trabajo, porque sabemos que en México las cosas están muy mal, no hay trabajo y no hay apoyo para la gente del campo", añade.


 El día de labores ha terminado y en el campo solo queda la maquinaria y la huella de que ahí fue levantada una cosecha.


 El camión los deja frente a los departamentos, y los trabajadore aprovechan la tarde para llevar ropa a la lavanderia o para salir a comprar lo necesario para preparar la cena y la comida que llevarán al trabajo.


 Juvenal, de 53 años, no sabe por cuánto tiempo tendrá que seguir ese ciclo de venir por temporadas a esta zona o seguir a la compañía a Salinas (California), donde se cultiva la lechuga en verano.


 La única certeza que tiene -reflexiona-, "es que algo tenemos que hacer porque en México las cosas no están bien, qué bueno que nosotros tenemos la oportunidad de venir", dijo.