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Vitaes para la industria los trabajadores del campo
Cerca de 50,000 trabajadores laboran los campos del Condado de Yuma
Yuma, Arizona - El título que Yuma ostenta como la capital invernal de las hortalizas frescas recae justo en las manos de los miles de trabajadores que laboran en los campos y los lugares de empaque, desde la semilla hasta la barra de ensaladas.
"Nosotros como la industria de la hortaliza no podemos funcionar sin el trabajo manual", dijo Mark Ellsworth, presidente de la Asociación de Hortalizas Frescas de Yuma.
En ese papel, los trabajadores no solo son esenciales para la industria de la agricultura de 3 billones de dólares y su habilidad para alimentar a la gente de toda la nación, ellos juegan un papel importante en la economía del área.
En la temporada tope de la temporada de verduras de invierno, existe un estimado de 50,000 trabajadores tanto en los campos como en los empaques, dijo Kurt Nolte, director de la Extensión Cooperativa del Condado de Yuma.
Cerca de 50 por ciento de ellos residen en México y viajan a través de la frontera cada oscura y fría mañana para abordar los camiones y dirigirse a los campos agrícolas. Las cuadrillas están suplementadas por trabajadores traidos a Estados Undios por medio del programa H-2A.
Ellsworth subrayó que "nosotros como industria no empleamos personas indocumentadas. Nosotros contratamos fuerza de trabajo legal".
Esa fuerza laboral es necesaria para plantar, desahijar, deshierbar, cultivar y cosechar, para mover la tubería de los aspersores y trabajar en los llamados "coolers" y las plantas de ensaladas, dijo Nolte.
Otros trabajdores se encuentran recolectando cítricos durante el invierno y en la primavera y otoño ellos recogen el melón.
"Nosotros estamos constantmente desarrollando nuevas tecnologías, pero el ojo humano no puede ser reemplazado", agregó Ellsworth.
Dijo además que, "es un error pensar que nuestro campo de trabajo recae dentro de una categoría no capacitada. Nada puede estar más lejos de la verdad".
Le toma precisión y constante juicio al trabajador desde el conductor de un tractor cultivando un campo hasta las cuadrillas de desahije hasta los trabajdores en las líneas de producción de ensalada el proporcionar el mejor producto — vegetales que atraigan a los consumidores que buscan lo mejor.
"La gente pregunta todo el tiempo acerca de las lechugas que quedan en los campos", diijo Ellsworth. "Algunas están defectuosas. Tal vez estén de tamaño pequeño o demasiado grandes. Tal vez sean de una figura irregular o estén dañadas. El ojo humano ve eso y las dejan atrás. Los consumidores son muy particulares. Si esa lechuga imperfecta se encuentra a un lado de una perfecta, el comprador escogerá la perfecta. Ahí es donde recae la importancia para nosotros del trabajo manual".
Y se requiere de habilidad para manejar un cuchillo afilado durante todo el día en un campo donde se está en constante movimiento.
Por su labor, el trabajador gana desde un salario mínimo hasta 13 dólares la hora si ellos trabajan por contrato.
De acuerdo con un reporte, 75 por ciento de esos dólares ganados por un trabajador del campo es gastado en el Condado de Yuma en comestibles para alimentar a sus familias y calzado para sus hijos. Si ellos viven en este lado de la frontera, ellos pagan renta o pagos de hipoteca.
El impacto a la economía de un trabajador del campo está ilustrado en la historia contada por Sonny Rodríguez de Grower Company, un contratista de mano de obra agrícola.
"Cuando por primera vez tuvimos una escasez de mano de obra debido a la represión de migración", dijo, "mi primera primera llamada fue de parte del proveedor de Budweiser".
Nolte y su colega Jorge Fonseca llevaron a cabo una encuesta hace dos años sobre trabajadores del campo. Ellos descubrieron que la edad promedio de un trabajdor es de entre 46 a 54 años. Muchos de ellos habían trabajado por años en los campos para sostener a sus familias. La gran mayoría de ellos ganaban menos de 10,000 dólares al años, tenían muy pocas habilidades y solo contaban con educación primaria. Dijeron que el trabajo era duro, la paga muy baja y la mayoría de ellos deseaban retirarse en un futuro cercano.
"Estas personas se están jubilando o dejando el sistema y no hay suficientes nuevas personas entrando al sistema", señaló Nolte.
"Es un trabajo duro", dijo Rodríguez. "Estas personas se levantan temprano, esperan dos o tres horas para cruzar la frontera. Trabajan bajo un clima muy duro. No es tan fácil como la gente piensa. No he escuchado a un solo trabajdor decir que desean que sus hijos trabajen en los campos. Ellos quieren que obtengan una educación y que tengan una mejor vida. Cuando la economía es buena, ellos dejan los campos y se van a trabajar a los hoteles, restaurantes y a la construcción".
Con la crisis económica, dijo que él cree que regresarán a los campos.
"Nosotros les damos la bienvenida con los brazos abiertos", dijo. "Nosotros practicamos "La Regla de Oro... tratar a los trabajadores como ellos quieren ser tratados con dignidad y respeto. Nosotros no somos nada sin los trabajadores y los cultivadores. Nosotros cuidamos a los cultivadores que nos dan trabajo y a las personas que hacen el trabajo".





