Más madres latinas optan por la epidural ...pero con temor
Santa Ana, California— Atrás quedaron las imágenes de dolor y gritos que muchas hispanas imaginan sus madres alguna vez tuvieron que atravesar. Hoy en día, la epidural es bastante común en las salas de parto. Pero a pesar de la cantidad de nuevas mamás que la usan para calmar el dolor, son muchas las que todavía lo hacen con temor.
Una posible invalidez o el no poder dar a luz por no sentir las piernas, son algunos de los mitos que existen alrededor de la epidural, un método que se viene usando desde hace más de 30 años para disminuir y hasta evitar el dolor de las contracciones durante la etapa del trabajo de parto.
La popularidad de la epidural se debe, en parte, a la limitación de otros métodos para aliviar el dolor de la mujer que está a punto de dar a luz.
Barbara Dehn, enfermera especialista en la salud de la mujer con más de 25 años de experiencia en salas de parto, explica que la única alternativa a la epidural es una inyección llamada Fentanyl que dura aproximadamente una hora.
“El problema con Fentanyl es que no se puede administrar muy tarde en el trabajo de parto porque puede disminuir la capacidad del bebé de respirar”, dijo Dehn. Esto, en consecuencia, hace que la mujer vuelva a un estado de dolor más avanzado y más intenso.
La mayoría de las mujeres opta entonces por la epidural, un medicamento o combinación de medicamentos que se inyectan en el área epidural de la espina dorsal a través de una jeringa o un tubo muy delgado (catéter). El catéter se adhiere a la espalda de la futura mamá y va conectado a una sonda con la que se controla la cantidad de medicamento que se administra.
Contrariamente a lo que se piensa, el riesgo de daño a la espina dorsal debido a la epidural es extremadamente raro. “Los medicamentos y el catéter no tocan la espina dorsal”, dijo Dehn. “Hay tres diferentes capas de tejido que la protegen”. Los efectos secundarios no presentan grandes riesgos y varían en cada paciente. Algunas de ellas, por ejemplo, podrían sentir dolor en el área donde se colocó la epidural.
“Ciertamente calma el dolor”, dijo el doctor Haig Yeni-Komshian, ginecólogo y obstetra en Washington, D.C. “Como todo lo demás, la epidural tiene ventajas y desventajas”.
Según Dehn, una de las ventajas es la capacidad de descanso de la paciente durante las horas del trabajo de parto. Si el bebé todavía está arriba, y la mujer no ha dilatado totalmente, no tiene la necesidad de empezar a pujar inmediatamente. “No tiene la necesidad de empezar a pujar tres horas antes de dar a luz, sino una hora antes”, dijo Dehn.
En la mayoría de los centros de alumbramiento, incluyendo aquellos ampliamente populares entre las mujeres hispanas, los especialistas miden la dosis de la epidural dependiendo de la dilatación de la mujer.
Según Yeni-Komshian, en algunas ocasiones la epidural atrasa el trabajo de parto y disminuye la capacidad de pujar. “En ese caso hacemos que el efecto se desvanezca y le damos otra dosis a la paciente justo antes del alumbramiento”, dijo Yeni-Komshian.
De esta manera, la futura madre siente presión, no dolor, y puja en contra de esa fuerza para ayudar a que el bebé salga. Minutos después, el trabajo de parto se da por terminado.


