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"Encuentro con mis hijos fue una orgía de besos": Ingrid
Bogotá, Colombia- "El encuentro con mis hijos fue toda una orgía de besos. sólo quería abrazarlos, mirarlos.", fueron las palabras de Ingrid Betancourt minutos después de recibir a sus hijos procedentes de París.
"Es una dicha infinita tener a mis hijos junto a mí después de siete años de no verlos", dijo Betancourt una vez abajo de las escalinatas del avión que trajo a sus hijos desde Francia para un encuentro de amor, vida y libertad.
Betancourt, quien fue rescatada este miércoles por un comando élite de las Fuerzas Armadas de Colombia, junto con otros 14 rehenes en poder de las FARC, estaba ansiosa por ver a sus hijos desde el primer minuto que supo que era mujer libre.
La excandidata presidencial, secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 22 de febrero del 2002, sólo
durmió dos horas y 30 minutos en la casa de su madre, la ex congresista Yolanda Pulecio, en el exclusivo sector de los Rosales, en el norte de Bogotá.
Cuando Betancourt abrió sus ojos de la primera de libertad lo primero que pidió fue un jugo de naranja, y después de vestirse con un impecable sastre negro, y con su largo cabello recogido. sólo soñaba ver a sus hijos.
A las siete de la mañana salió junto a su madre y su segundo esposo, Juan Carlos Lecompte, rumbo a la base militar Catam, para esperar el aterrizaje del avión que traía a sus "niños", como ella llama a Lorenzo y Melanie.
La ansiedad se le vía en los ojos, su rostro un poco pálido solo transmitía sonrisas nerviosas y en sus palabras sólo se escuchaba decir una y otra vez: "Los quiero ver. los quiero abrazar".
La pista de aterrizaje se veía imponente y las lágrimas saltaron en el rostro de Ingrid, quien quería salir corriendo y tragarse la gigante aeronave francesa que traía a sus hijos. y sólo espero que el avión estuviera en plataforma para subir corriendo las escalinatas y perderse en abrazos y besos con Lorenzo y Melanie.
"Me imagino que estoy en Nirvana o en un paraíso. eso debe ser muy parecido a lo que estoy sintiendo en este momento", dijo con voz recortada durante su conferencia de prensa en la pista del terminal aéreo de la base militar Catam.
"Le doy gracias a Dios por este momento tan bello. Estos son mis niñitos, estos son mi orgullo, mi razón de vivir. mi luz, mi luna, mis estrellas. por ellos seguí con ganas de salir de la selva.", contó mientras no se cansaba de abrazar y besar sus hijos.
Para cada pregunta había una respuesta de amor y de orgullo de madre al saber que Lorenzo y Melanie, que eran niños cuando ella fue secuestrada, ahora los encuentra adolescentes, modernos y llenos de vitalidad.
"Estoy muy orgullosa de ellos -señaló- porque lucharon solitos, crecieron solitos en su angustia por no estar conmigo, dieron una batalla, sacaron los recursos de su personalidad del fondo de su alma".
Ingrid tomó a sus hijos de la mano y mientras los apretaba recordó: "La última vez que yo vi a Lorenzo era un chiquitín y lo podía alzar y me acurrunchaba con él en la cama. Pero ya le advertí a Lorenzo que me voy a volver acurrunchar con él en la cama y espero que la novia no se ponga celosa.", y las risas no se dejaron esperar.
"Quiero volver a tener ese contacto de mis niñitos. Tengo tantos sueños para compartir con ellos. Les dije que me iban a tener que soportar porque me iba comportar como un chicle y me los iba a comer a besos.", agregó.
Y efectivamente, empezó a "comérselos a besos", y ninguno de ellos se separaban el uno del otro. porque lo que estaban empezando a vivir en familia era "Un milagro de Dios", como lo repite una y otra vez Ingrid, la mujer símbolo de la dignidad y la libertad de
todos los secuestrados.


