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Rosario Marín, la inmigrante mexicana más poderosa en Estados Unidos
Cd. de México, México- El ser inmigrante y mujer no la detuvo para luchar por conseguir lo que se proponía, aunque Rosario Marín sabía que le costaría trabajo por que además tenía que enfrentarse a la discapacidad de su hijo Eric quien padecía Sindrome de Down.
Con lagrimas en los ojos recuerda su lucha como madre de un hijo con esa discapacidad, aunque sonrió al saber que él la llevó a ser ahora la inmigrante mexicana con mayor poder en Estados Unidos al alcanzar la tesorería federal en el gobierno de George W. Bush y tener actualmente 17 dependencias a su cargo en el gabinete de Arnold Schwarzenegger.
Ella misma responde que no abandonaría el poder que hoy ostenta, a menos que haya una razón poderosa. "Dejaría el poder si de alguna forma no estoy de acuerdo con lo que hago o si me piden hacer algo inmoral".
Recuerda cuando anunció su renuncia al gobierno de Pete Wilson en California por el recorte presupuestal para ciudadanos con discapacidades.
"Una líder entre dos mundos. La historia de la primera mexicana tesorera de Estados Unidos", es como Rosario tituló su autobiografía, que luego de mucho meditarlo decidió escribir.
Su libro que presentará este jueves en México le gustaría que fuera de aliento y reflexión para quienes se identifiquen con su condición de inmigrante, de mujer abusada sexualmente en su infancia, de madre de un niño con discapacidad y hasta de funcionaria.
"Hasta el momento las personas que han leído el libro me agradecen que lo haya escrito, por muchas razones. Ojalá que sean las mismas razones por las que yo lo escribí".
Entre ellas, que las mamás de niños con discapacidades puedan decir que estos pequeños son un regalo de Dios y no obstante su discapacidad dan alegrías y sorpresas.
En el caso de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos llenos de ilusiones y esperanzas, Rosario Marín desea transmitirles que pueden librar los obstáculos y desesperanzas que se encuentran en su camino.
Y si un funcionario público lee el libro y se da cuenta que el servicio público es noble y se puede hacer bien, "entonces habrá valido la pena".
Con voz entrecortada describió la trayectoria de su padre quien en busca de fortuna para cambiar su propio destino, "aseguraba sentirse ser un hombre exitoso cada vez que sabía que sus hijos tendrían para comer".
"Mi historia yo creo que es la misma de mucha gente, pero la diferencia es que yo la escribí, pero el lector, espero que cuando lo lea se identifique y diga que al final de esto puedo tener éxito".
Desde su percepción el éxito se define de muchas maneras. "Una persona puede tener éxito incluso tendiendo a su familia completa, a sus hijos en la escuela o siendo una buena representante. No es necesariamente siendo millonario.
"Yo no soy millonaria -recalca- y pienso que he tenido una vida que ha valido la pena. Si al final del día las personas se sienten orgullosas de si mismas habrán tenido éxito".
Sin embargo, recuerda que en su vida hubo momentos de dolor. El haber deseado la muerte en algunas ocasiones como cuando al lado de Eric, su primero de cuatro hijos, luchaba con las características del Síndrome de Down y haber dado a luz una segunda hija muerta que de
acuerdo con estudios fetales nacería con Síndrome de Turner, un caso en un millón.
Aunque su fortaleza y poder la hizo salir adelante, y su poder lo reconoce por lo que "no pienso dejarlo, a menos que me corran", aunque reflexiona y revira que la única razón por la que lo abandonaría es pedirle hacer algo fuera de sus convicciones o inmoral como ya lo hizo alguna vez con Wilson.
Revela que hoy tiene "su mejor puesto" con 17 dependencias a su cargo, donde tan sólo una de ellas tiene un presupuesto de 9.6 mil millones de dólares, además de estar encargada de la recolección de los impuestos, de todo el personal del Estado, del Departamento de Antidiscriminación, del departamento de Tecnología.


