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No todo es malo sobre la seguridad fronteriza
Aquellas personas que desean más protección en la frontera en muchas ocasiones sustentan sus argumentos afirmando que el gobierno ha fracasado en hacer su trabajo al lidiar con las personas que cruzan la frontera ilegalmente.
Esa es una de las razones dadas por la gobernadora Jan Brewer para firmar la polémica ley de inmigracion de Arizona, SB1070, la que otorgaría más poder para controlar la frontera en manos estatales en vez de manos federales.
La realidad es que estas afirmaciones sobre el fracaso federal son simplificaciones excesivas de la situación.
Agencias federales de protección fronteriza han sido fortalecidas sustancialmente con nuevo personal en años recientes, y el resultado de ello es que el número de arrestos ha incrementado mientras que los cruces ilegales han disminuido. Un récord de 380,000 inmigrantes indocumentados fueron deportados el año pasado, de los cuales un tercio eran criminales convictos, y los agentes estadounidenses de protección fronteriza se encuentran cerca de establecer un nuevo récord este año.
La frontera en Arizona es mucho más segura hoy en día que hace unos años. En una semana promedio, unos 1,500 inmigrantes indocumentados son deportados de Arizona, de acuerdo con funcionarios federales de Estados Unidos.
Adicionalmente, se autorizó más personal cuando el congreso estadounidense aprobó 600 millones de dólares más el mes pasado para seguridad fronteriza. Y más de 500 tropas de la Guardia Nacional están programadas para llegar a la frontera en breve para ayudar a la Patrulla Fronteriza con vigilancia y otros operativos.
Recientemente también se reportó que demostraba un aumento sustancial en años recientes en el número de juicios por parte del gobierno federal de personas acusadas de violar las leyes migratorias. El número de fiscales en la oficina del procurador de Estados Unidos se ha elevado también, así como la cantidad de casos migratorios procesados en Arizona este año.
Sin embargo, quienes critican la aplicación de leyes migratorias federales no se ven impresionados. Manifiestan que es demasiado poco y demasiado tarde.
Sus críticas no parecen ser una evaluación verdadera de la situación, sino una distorsión política.
¿Puede hacerse más? Sí. Por ejemplo, definitivamente hay necesidad de una reforma migratoria comprensiva que no solamente se enfoque en la seguridad fronteriza y deportaciones.
Pero la afirmación de que el gobierno federal ha fracasado en proteger la frontera no es cierta.
Ha habido progreso, y todos menos los críticos dogmáticos pueden reconocer el hecho.




