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Explotó Calderón contra E.U.
Es inconcebible que sólo haya mafias del narcotráfico del lado mexicano y desaparezcan por arte de magia como si no existieran al pasar la frontera, recriminó el presidente Calderón a Washington, que al parecer nada hace -o al menos no informa- contra el crimen organizado en su territorio.
Si en el primer año de Felipe, México detuvo 20 mil narcos, la Casa Blanca no da datos que muestren que cumple su compromiso de capturarlos, en una tarea común que debería importar más a EE.UU., pues es su gran mercado el que produce ganancias fabulosas.
Frente a representantes de los medios informativos de España, antes de iniciar su viaje a ese país; Felipe comentó que el combate frontal de su gobierno a los cárteles ha provocado alrededor de mil 500 ejecuciones entre las bandas, por la decisión de cerrar espacios a su estructura criminal, financiera y operativa.
Exigió a Washington políticas para perseguir a los criminales y reducir el consumo de drogas, en un esfuerzo bilateral en que al parecer sólo México pone su cuota.
Días antes había subrayado que México no necesita poner más muertos mientras ellos ponen los adictos y las armas con que las mafias asesinan a soldados, policías y jueces, entregados en cuerpo y alma a combatir el narco de este lado.
Felipe pidió cooperación mutua desde candidato -y lo reiteró este lunes-para enfrentar el problema, que más que común es de ellos. Y si no desean que les llegue tanta droga, que hagan el gasto en vidas y dinero y, si no lo hacen, que no se quejen.
Sería preferible que hicieran los operativos el FBI y la DEA en Nueva York, Washington, Chicago, Los Angeles, San Francisco y Miami. Así se acabaría la gran alberca, como llamó al mercado de drogas el presidente Díaz Ordaz; quebrarían los cárteles y México no llevaría 4,000 caídos en el sexenio, ante la indiferencia de EE.UU., que salió con migajas y condiciones de la Iniciativa Mérida.
Mientras aquí sufrimos inseguridad pública y perdemos gente valiosa; ellos lanzan esa propuesta con la que quieren supervisar y controlarnos, además de que le recortaron la dolariza.
Calderón rechazó de inmediato ese aporte, que el Congreso redujo de 500 a 350 millones de dólares, y EE.UU. quiere aprovechar para certificar acciones del Ejército y nuestras policías, en abierto plan intervencionista.
Actitud que secundó la Comisión Permanente del Congreso, y nuestros diputados y senadores la enfatizaron enérgicamente en la 47 Reunión Interparlamentaria México-EU -en Monterrey, el 7 y 8 de junio- ante la legación gringa, cuyo líder el senador Christopher Dodd prometió replantear el tema en el Capitolio a su regreso.
The New York Times criticó el 4 de junio que mientras la violencia del narco parece rebasar al gobierno mexicano, Estados Unidos no comprende la magnitud del peligro y redujo la "tímida" ayuda que la Casa Blanca propuso a través de la Iniciativa Mérida.
"Quizá el combate a las drogas pudiera estarse desvaneciendo al norte del Río Grande (Bravo) -dijo en su editorial principal, México al borde- pero al sur, sangrientas batallas amenazan con abrumar al gobierno de México, elegido democráticamente". Eso "deja entrever que Washington no entiende la magnitud del peligro y sus propias responsabilidades".
En respuesta los comités de gastos de ambas cámaras del Capitolio acordaron aumentar a 400 millones la ayuda en especie y suavizar 6 indignos candados que puso el senador Pat Laehy, y John Walters, zar antidrogas de la Casa Blanca, los calificó de sabotaje a "la oportunidad única de detener tan peligrosa amenaza común".
Desde luego que este esfuerzo debe frenar también el tráfico indiscriminado de armas allende el Bravo, que provee a los capos y sus sicarios de armas de alto poder, con que asesinan a policías, periodistas y jueces mexicanos, sobre todo en la frontera con EE.UU., cuyas autoridades no tienen empacho en denunciar, como si ellas no
fueran corresponsables.
Calderón insistió en foros hispanos, durante su viaje, que está dispuesto a limpiar la casa, a pesar de la incomprensión gringa. "No pedimos caridad, exigimos corresponsabilidad", puntualizó.
Por desgracia el frente unido que se había forjado en México ante este problema lo resquebrajó el cese de Santiago Creel de líder de los senadores del PAN, por las críticas que él mismo fomentó al presidente de su partido, Germán Martínez y al propio Calderón.
Arturo Núñez, expriísta hoy senador del PRD, atacó con todo al PAN, y su paisano Rodríguez Prats, diputado panista, le recordó: "mi amigo Arturo Núñez Jiménez descubrió hoy muchos defectos en el PAN, pero le fue a tocar la puerta para que lo postulara en Tabasco a la gubernatura" (tan, tan).
Calderón dijo en España que el debate energético del Senado ha tocado aspectos ideológicos y políticos, y aún no los técnicos; PRI y PRD lo criticaron dizque por despreciar el diálogo plural del Congreso; Creel aprovechó para añadir que él impulsa argumentos y diálogo "como los mejores caminos para construir acuerdos". No era lo que se discutía, pero Santiago respiró por la herida.
Eso obliga a poner el interés de México sobre las rencillas de los politicastros, a quienes no interesa el beneficio del país, sino el propio, pues estamos ante una izquierda reaccionaria y retardataria montada en dogmas pretéritos, y una derecha liberal y abierta, que ve al futuro de la patria.


