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Momentos de mescal: inglés o español
Hace un tiempo, una compañera de trabajo me presentó a su hijo, quien había venido a visitarla. Una latina que hablaba el español tan bien como el inglés, escogió a hacer las presentaciones en español, sabiendo que yo entendería.
Su hijo, dijo, era un oficial de detención en la prisión estatal en Yuma. Obedeciendo lo que pensé era la costrumbre, respondí, “un trabajo muy interesante”.
“Not really” – (Realmente no), dijo él, dejando claro que la conversación iba a realizars en inglés.
Regularmente no asumo que las personas hablan solamente español o solamente inglés en base al color de su piel. Y no tuvo que decirme nadie que él hablaba inglés – yo asumí eso, ya que conocía a su amá desde hacía muchos años, así como ella había acabado de decirme que él trabajaba para el gobierno del estado de Arizona.
Por cualquier razón, ella había escogido a iniciar la conversación en español, entonces respondí en el mismo idioma. Ojala que su hijo haya entendido que yo no intentaba estereotipar a nadie.
De todos modos, esa presentación planteó una cuestión importante para aquellos de nosotros que nos dedicamos a aprender un nuevo idioma. ¿Cuál es el momento adecuado para hablar español o para hablar en inglés?
Estas reglas me han servido bien, y quizás les sirvan a ustedes también:
1.) Le hablo en inglés a cualquier persona que encuentro por primera vez en el norte de la frontera, sin tener en cuenta el color de su piel.
2.) Si yo veo que esa persona solamente habla español, yo hablo español también, sin tener en cuenta si estamos en el norte o sur de la frontera.
3.) Si yo sé que la persona habla ambos idiomas – y yo se que la persona sabe que yo sé que él o ella es bilingüe – platicamos en cualquiera de los dos que nos convenga.
4.) Si voy a México, automáticamente hablo español.
5.) Si estoy en Estados Unidos, participando en una discusión con varios otras personas, si algunos de ellos no hablan español, hablo en inglés.
Por supuesto, habrá ocasiones particulares para desobedecer la Regla Numero 5, como aprendí una noche, hace muchos años cuando fuí a una tienda en Yuma para hacer unas compras.
La empleada de la tienda quien operaba la caja registradora era una mujer muy bonita, y un cliente en la linea delante de mi, estaba tratando de conquistarla.
Quería convencerla de que saliera con él, pero cuando me acerqué para pagar mis compras, él cambió de hablar en inglés al español, pensando que yo no podía entenderle.
Debido a que tengo a veces, un perverso sentido de humor, yo quería animarla a salir con el joven. Pero finalmente no lo hice.
En realidad, yo no sabía si él la merecía o no.



