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Etanol ¿un peligro para la alimentación global?
Se celebró en Accra, Ghana, la 10ma. Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), donde se negoció la geopolítica internacional de las siguientes décadas. Luis da Silva está convertido en un Napoleón con discurso a lo Marx. ¿Será que Brasil ya es una potencia internacional?
Dos temas acaloraron la reunión en Accra. Por un lado, el uso de biocombustibles y por otro la ronda de Doha, en la que los países en vías de desarrollo piden que se acabe el dopaje al agro por parte de los países desarrollados. Se trata de un billar a varias bandas:
Por un lado, el uso de biocombustibles ha elevado los precios de los productos alimenticios. Específicamente, desde que Estados Unidos comenzó a fabricar etanol en base al maíz, el precio de este grano ha subido inexorablemente.
Ante dichas acusaciones, Lula da Silva se ha sacado de la manga que es un error hacer biocombustibles del maíz porque efectivamente sube el precio, pero no mira con los mismos ojos el etanol que produce su país con la caña de azúcar, porque según él, y sólo según él, el biocombustibles brasileño no eleva el precio de la comida.
Cabe preguntarle al presidente brasileño por qué el maíz sí afecta los precios de la comida y la caña no. Su respuesta es que el maíz se come directamente y el azúcar acompaña la comida. Pero, ¿cuántas veces al día consumimos maíz en nuestra dieta y cuántas consumimos azúcar? ¿Acaso no es verdad que consumimos azúcar más veces que maíz?
Allí mostró Lula su lado Napoleónico. Y fue más allá. Lula trató de desviar la discusión hacia el otro tema controversial, asegurando que se ataca a su país por el etanol como una forma de evitar la negociación de Doha, de la cual Brasil es uno de los principales promotores.
Al más puro estilo del conquistador que dominó Francia, Lula piensa como geoestratega y ofrece una solución que disminuiría el poder de las súper potencias: si tienen problemas para producir grandes cantidades de comida para su propia población, los países industrializados deberían mirar a África y a Latinoamérica para comprar su comida.
La idea me enternece por la Dependencia Alimentaria. Si los países del primer mundo compraran su comida a los del tercer mundo, entonces la geopolítica internacional daría un vuelco enorme. Si Europa y EEUU dependieran de África y Latinoamérica para comer, no habría potencias arrogantes que buscaran imponer sus intereses con diplomacia atómica. Viviríamos en un mundo más justo. ¿Será que allí el presidente brasileño sacó lo Marx?
La verdad es que Lula y con él Brasil están cambiando su discurso. El gigante sudamericano está pasando de ser una economía dependiente a un gigante y bien pronto juega sus cartas con maestría liberal. Recuérdese que en este sistema cada cual jala agua para su molino y la justicia es algo que queda para los trasnochados y los idealistas.
La verdad es que el etanol, de maíz o de caña de azúcar, es un peligro para la alimentación global. Y la verdad no estaría mal que se acabara el dopaje al agro ni que el primer mundo comprara sus alimentos a precios justos en África y Latinoamérica. La idea casi me hace llorar. Sería un mundo muy bello...
Preguntas, comentarios: oye@callieditorial.com — 1800 N. Bristol St. #C128, Santa Ana, CA 92706 y por fax al (714) 274-7199.
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| Exacto, pero como detenemos el calentamiento global y el cambio climatico.
Lo ideal seria buscar nuevas y dieversificada alternativas energeticas verdes |
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| oscar hernández - Apr 24, 2008 06:17:35 PM | Remover Opinión |


